El único vinilo que conservaría: por qué Glass de Alva Noto y Ryuichi Sakamoto es una obra irrepetible

Si algún día tuviera que desprenderme de toda mi colección de vinilos y conservar un solo álbum, no tendría dudas: elegiría Glass, la colaboración entre Alva Noto y Ryuichi Sakamoto.

No porque sea el disco que más escucho ni porque sea el más accesible de mi colección, sino porque resume una idea que ha acompañado mi trabajo durante años: el arte alcanza su máxima expresión cuando distintas disciplinas dialogan entre sí.

Taller Indibur: un espacio para conectar disciplinas

Quienes siguen este proyecto saben que Taller Indibur nunca ha sido un canal dedicado exclusivamente a la música. Desde sus orígenes, la intención ha sido relacionar distintos mundos creativos: arquitectura, literatura, diseño, fotografía, cine y sonido.

Esa idea nació en 2009, cuando Taller Indibur era un colectivo de artistas provenientes de diversas disciplinas que buscaban desarrollar obras en conjunto. Con el tiempo el proyecto evolucionó, pero su esencia sigue siendo la misma: demostrar que las mejores obras suelen surgir cuando diferentes lenguajes creativos se encuentran.

Por eso Glass ocupa un lugar tan especial dentro de mi colección.

La Glass House como punto de partida

La historia de este álbum comienza en 2016, durante la conmemoración del 110.º aniversario del nacimiento del arquitecto estadounidense Philip Johnson.

Su obra más conocida, la Glass House, construida en 1949, marcó un antes y un después en la arquitectura moderna. La vivienda revolucionó el concepto de espacio doméstico al eliminar prácticamente todos los muros opacos y sustituirlos por vidrio, estableciendo una relación directa entre el interior y el paisaje.

Con motivo de esta celebración, la artista japonesa Yayoi Kusama, reconocida internacionalmente por sus Habitaciones de Espejos Infinitos, realizó una instalación temporal alrededor de la casa que permaneció abierta durante 26 días.

La inauguración de aquella intervención contó con una presentación muy especial: una performance en vivo de Alva Noto y Ryuichi Sakamoto.

Dos años más tarde, esa interpretación sería publicada en formato vinilo bajo el título Glass.

Cuando un edificio se convierte en un instrumento

Lo extraordinario de esta colaboración es que la Glass House no funciona únicamente como escenario. La arquitectura pasa a formar parte de la composición.

Mediante micrófonos de contacto, sensores, sintetizadores analógicos, cuencos tibetanos de vidrio y diversos sistemas de captación sonora, ambos músicos exploran las propiedades acústicas del edificio. El vidrio deja de ser un material constructivo para transformarse en un instrumento musical.

El resultado es una pieza continua de aproximadamente treinta y siete minutos, donde las resonancias, las vibraciones y las texturas sonoras generan la sensación de que el propio edificio estuviera interpretando la obra.

No existen canciones individuales ni estructuras tradicionales. Tampoco hay melodías reconocibles o voces que guíen al oyente. Más que un disco convencional, Glass es una instalación artística registrada en audio.

El sonido del vidrio

Definir musicalmente este álbum no es sencillo.

Se mueve dentro del ambient y de la experimentación sonora, pero incluso esas etiquetas resultan insuficientes.

Lo que más llama la atención es la capacidad de Alva Noto y Ryuichi Sakamoto para extraer una identidad sonora propia del vidrio. Las frecuencias agudas, las resonancias y los pequeños matices hacen que el material parezca cobrar vida.

Es difícil describirlo con palabras.

Por momentos realmente da la impresión de que el cristal canta.

Y, lo más sorprendente, nunca se siente como un experimento forzado. Todo ocurre con una naturalidad y una elegancia extraordinarias.

Una tormenta que terminó formando parte de la obra

La presentación original estuvo marcada por un hecho inesperado, una tormenta retrasó el inicio del concierto hasta el atardecer.vSin embargo, aquello terminó enriqueciendo la experiencia. La lluvia quedó registrada en los primeros minutos de la grabación, incorporando un paisaje sonoro imposible de reproducir posteriormente.

Las gotas, el ambiente húmedo y la atmósfera del lugar pasaron a formar parte de la composición, convirtiendo esta interpretación en un documento irrepetible.

Una edición física extraordinaria

Si musicalmente el álbum ya es fascinante, su edición en vinilo está a la misma altura. Como es habitual en las publicaciones del sello NOTON, el diseño gráfico recibe un cuidado excepcional.

La portada representa la Glass House integrada en el paisaje, mientras que el interior incluye imágenes de la instalación artística realizada durante la celebración.

El detalle más significativo, sin embargo, está en el propio disco.

El vinilo es completamente transparente.

No podía ser de otra manera.

Es un pequeño gesto de diseño que dialoga perfectamente con el concepto de la obra y convierte la edición física en un auténtico objeto de colección.

Siempre he pensado que un vinilo es mucho más que un soporte para reproducir música.

Es un objeto cultural.

Una pieza de diseño.

Un documento artístico.

Un elemento que merece ser contemplado, conservado y disfrutado en su totalidad.

Una obra que exige ser escuchada de principio a fin

Vivimos acostumbrados a consumir música de manera fragmentada, escuchamos canciones aisladas en plataformas de streaming mientras realizamos otras actividades. Saltamos de un tema a otro constantemente.

Glass propone exactamente lo contrario, se trata de una única composición que debe experimentarse completa. Incluso el momento de cambiar el disco del lado A al lado B rompe parcialmente esa continuidad, recordándonos que estamos frente a una obra concebida como una experiencia única y prolongada.

En mi caso, descubrí que nunca había escuchado realmente este álbum cuando lo tenía en formato digital, fue el vinilo el que me obligó a detenerme, sentarme y dedicarle toda mi atención. Solo entonces comprendí la riqueza de sus detalles, sus silencios y sus texturas.

El arte de unir disciplinas

Quizá esa sea la razón por la que este disco significa tanto para mí. Mi trabajo como arquitecto, mi interés por la literatura y mi pasión por la música siempre han estado profundamente conectados.

Incluso mi novela, Una novela dodecafónica, nace de esa misma búsqueda: combinar arquitectura, música y literatura dentro de un mismo relato.

Glass representa exactamente ese espíritu, es el encuentro entre arquitectura, sonido, paisaje, tecnología, diseño y arte contemporáneo.

No conozco muchas obras que logren integrar tantas disciplinas con un resultado tan coherente y refinado, por eso, si algún día tuviera que quedarme con un único vinilo de toda mi colección, no elegiría necesariamente el más famoso ni el más valioso.

Elegiría aquel que mejor representa mi manera de entender el arte.

Y ese álbum, sin ninguna duda, es Glass de Alva Noto y Ryuichi Sakamoto.

Rodrigo Ertti

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