LA MUERTE DEL ROCK

Hoy 13 de julio se celebra mundialmente el día del rock, 39 años han pasado del mítico concierto Live Aid, donde  se reunieron en dos continentes los artistas más influyentes de la época, por eso se dejó esta fecha como simbólica. Pero varios artistas, décadas y tendencias musicales han pasado a lo largo de este tiempo y la pregunta que cabe hacerse es si el rock ha podido sostener el paso el tiempo, o si por el contrario ha muerto.

Más allá de reflexionar por aquellos que ya no están, que no es más que una evidencia del inexorable paso del tiempo, reflexionemos en cómo el rock se presenta en nuestros días, si las nuevas generaciones lo siguen escuchando o si solo somos los de generaciones pasadas los que lo mantienen aún con vida. La generación de mis padres nació con los Beatles, luego vinieron los 70 con la psicodelia, el rock progresivo, el glam rock y después se abrió un abanico de posibilidades que eran derivaciones del mismo, como el gótico, el metal, el punk, post punk, que si bien eran nuevos géneros, siempre mantenían sus raíces en el rock.

The Idiot, el álbum debut de Iggy Pop como solista era el disco que Ian Curtis líder de la banda Joy Division estaba escuchando cuando tomó la fatídica decisión de acabar con su vida, este es un ejemplo que el denominado mundo post punk miraba siempre hacia el rock. 

En Estados Unidos allá por los 90 se podría decir de alguna manera que el rock vuelve a revivir disfrazado de Grunge, bandas como Nirvana o Pearl Jam conservaban en algún sentido la sustancia rebelde del rock, mientras que en Gran Bretaña comenzaba a gestarse una serie de subgéneros que si bien se alejaban de las bases del rock, siempre lo tenían como referencia, casos como el brit pop o el mismo trip hop mantienen una naturaleza extremamente rockera, bandas como Massive Attack o Pulp, beben sin duda de sus influencias. 

En la misma isla hacia el final de la década de los 90 emergía una banda proveniente de Oxford que elevaría aún más el estandarte del rock, hablamos de los chicos de Radiohead y específicamente de su álbum OK Computer, considerado por algunos como el mejor álbum de rock de todos los tiempos, o al menos  junto al Dark Of The Moon de Pink Floyd se estarían disputando el cetro, pero claro esto depende de gustos y lugares del globo.

Déjenme detenerme en este álbum, Año I997, se acerca el fin de siglo y la banda de Oxford nos regala esta joya, mezcla de angustia, melancolía, tristeza, temor al futuro y nos hace ver los signos de una sociedad abatida, cansada y sobre todo desilusionada, esto Thom Yorke y los suyos lo mezclan de manera excelsa con la música, llevando cada uno de los temas de este disco  hasta un punto muy cercano a la perfección. La banda repetía 30 años después del Sgt. Pepper la fórmula de ocupar el estudio de grabación como un integrante más de la banda.

El rock llega a su punto cúlmine, donde ya no puede seguir ascendiendo, estamos quizás parados en la cima del rock, a lo lejos se divisan otros álbumes que aportaron lo suyo, ya sea en los años 60 o 70, picos que van desde el mismo  Sgt. Pepper de los Beatles, pasando por el Dark Side of The Moon antes mencionado, el Ziggy Stardust de David Bowie, el primer disco de Led Zepellin, bandas como King Crimson con su rock progresivo o las mismas bandas que a inicios de los 90 querían reivindicar el alma rebelde, dinámica y contestaria del rock, ahora son solo cimas o llanuras que se divisan a lo lejos.

Llega el cambio de milenio y con en él  llega el álbum que  iba a dar la última estocada, justo en el corazón del rock, sería la misma banda de Oxford la encargada de sepultarlo. Así llegamos al año 2000 y Radiohead da a luz su engendro llamado KID A… el rock señoras y señores ha muerto…

La misma banda que realizó uno de los mejores discos del género se encargaba esta vez de ir a la esencia del rock, extraer su médula espinal, limpiando sus vísceras, sus interiores, su cuerpo, dejar de lado los decibeles, las guitarras estridentes , las baterías estruendosas y lo deja al desnudo, en su estado puro, pulcro, impoluto. Y por alguna extraña razón el resultado tanto en crítica como en ventas logra algo similar o incluso mejor que su predecesor Ok Computer.

El rock falleció o bien se convirtió en algo que nunca pensamos, algo que ni el krautrock había podido llegar a lograr, llegamos a un punto de no retorno. Muestra de eso es que luego vendrían bandas que aspiraban vagamente a retomar lo que había sido la época dorada del rock, o bandas que trataban de mantener el hilo del éxito del Ok Computer, por ejemplo bandas como Coldplay o Artic Monkys, que por diferentes caminos y estilos miraban a las glorias el pasado cercano o no tanto del rock. Desde el 2000 en adelante sinceramente cuesta encontrar discos a la altura de los discos cumbres del siglo XX.

Tuvimos las primeras décadas del nuevo siglo y ahora nos acercamos al ombligo de la tercera década actual y el rock en cierto sentido brilla por su ausencia, como prueba de esto el último festival de Glastonbury. Los campos de Worthy Farm  lejos de contar con los artistas de antaño como David Bowie, The Smiths, The Cure, The Rolling Stones o los mismos Radiohead, este año contaron entre sus figuras principales éxitos del pop, como Dua Lipa, Shania Twain, Avril Lavigne, o el grupo surcoreano de k- pop Seventeen  por nombrar solo algunos.

Llegando a mis 4I años puedo decir con orgullo que viví la transición de lo que sería los últimos retazos del rock hasta su casi completa desaparición. Algunos dinosaurios siguen rondando, algunos incluso siguen saliendo de gira por el mundo, pero señoras y señores el meteorito ya cayó, y lo que vemos son solo las sombras de lo que realmente fue el rock en su era dorada.

Rodrigo Ertti.

2 Comentarios

  1. El Rock no ha muerto ni nunca lo hará. Solo está viviendo uno de sus tantos procesos de transmutación. Volvió a ser underground y está fuera de las ondas radiales o comerciales, creciendo devdifusion y siendo reemplazado por pop plástico y artistas con fecha de vencimiento. Bandas como Black Midi, Idles, Gilla Band, The Murder Capital, Crows, Fontaines D. C., Syd Arthur, Airbag, Elder, Jesu, reivindican las guitarras, la experimentación y agregan frescura a un estilo que sigue en constabte evolución. Solo hay que investigar y siempre habrá algo nuevo que disfrutar.

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