La música no se detiene. Cada semana aparecen lanzamientos, reediciones, anuncios y pequeñas sorpresas que van alimentando la conversación entre melómanos, coleccionistas y fanáticos. Por eso, esta vez quise hacer una especie de “noticiero musical”, aunque claramente no será un noticiero formal, sino más bien un repaso personal por algunas de las noticias y discos que han llamado mi atención durante estos días.

Madonna y el regreso de Confessions on a Dance Floor
Para comenzar, quién más que la reina del pop: Madonna. La incombustible Madonna vuelve a estar en el centro de la conversación musical con el anuncio de un nuevo trabajo vinculado a Confessions on a Dance Floor, uno de sus discos más celebrados de la década de los 2000.
La noticia ha causado bastante revuelo en redes sociales, sobre todo porque se trataría de una suerte de segunda parte de aquel álbum de 2005, nuevamente con Stuart Price involucrado en la producción. No deja de llamar la atención el entusiasmo que ha despertado este anuncio, incluso más que otros trabajos recientes de Madonna, como Madame X de 2019.
Quizás la explicación esté en que Confessions on a Dance Floor representa uno de los grandes momentos modernos de su carrera: un disco bailable, elegante, muy bien producido y que conectó con una generación completa. Habrá que esperar para ver si esta nueva etapa logra estar a la altura de ese legado.
Record Store Day 2026: una fiesta para las disquerías independientes

Otro de los grandes temas de estos días es el Record Store Day 2026, que se celebra el 18 de abril. Para quienes coleccionamos vinilos, este evento ya es una fecha marcada en el calendario.
El Record Store Day nació como una forma de apoyar a las disquerías independientes, especialmente en países donde las grandes cadenas dominaron durante años el mercado musical. En Chile la situación es un poco distinta, porque prácticamente todas las tiendas de vinilos funcionan como espacios pequeños, de nicho, sostenidos por la pasión de sus dueños y compradores. Pero en lugares como Estados Unidos, Inglaterra o España, el gesto de proteger a las tiendas independientes tiene un sentido muy claro.
Cada año, el Record Store Day trae consigo una larga lista de lanzamientos especiales: reediciones, conciertos inéditos, vinilos de colores, singles, EPs y box sets limitados. Este 2026 no es la excepción, con más de 300 títulos anunciados.
Entre los nombres destacados aparecen The Cure, David Bowie, Blur, Muse, Pink Floyd, Black Sabbath, Van Halen, Elton John, Nas y muchos otros.
Pink Floyd en vivo en Los Ángeles, 1975
Uno de los lanzamientos más interesantes del Record Store Day 2026 es el registro en vivo de Pink Floyd en Los Ángeles Sports Arena, grabado el 26 de abril de 1975.
La fecha no es menor. Estamos hablando de Pink Floyd en plena década dorada, entre The Dark Side of the Moon de 1973 y Wish You Were Here de 1975. Es decir, una banda en uno de sus momentos creativos más altos, cuando ya había redefinido el rock progresivo y estaba consolidando una estética sonora monumental.
El repertorio incluye material fundamental de esa etapa, con piezas asociadas a The Dark Side of the Moon, además de composiciones extensas y atmosféricas que muestran a la banda en estado de gracia. Para cualquier coleccionista o fanático del rock clásico, este lanzamiento parece ser uno de los imperdibles del año.
Radiohead en Coachella: el universo de Kid Ay Amnesiac

Aunque Radiohead no tocará en Coachella este año, la banda sí estará presente de una manera especial: a través de una experiencia inmersiva inspirada en el universo visual y sonoro de Kid A y Amnesiac.
La exhibición, instalada en una especie de búnker, retoma la imaginería creada por Thom Yorke y Stanley Donwood, diseñador fundamental en la historia gráfica de Radiohead. Desde The Bends en adelante, Donwood ha sido responsable de gran parte del lenguaje visual de la banda: portadas, ilustraciones, símbolos, pinturas y mundos gráficos que ya son inseparables de su música.
Lo interesante es cómo Kid A y Amnesiac, discos publicados originalmente en el año 2000 y 2001, siguen generando nuevas lecturas más de dos décadas después. Han pasado 26 años y ese universo continúa expandiéndose en videojuegos, exhibiciones, reediciones y experiencias inmersivas.
Para los fanáticos de Radiohead, es una prueba más de que esos discos no fueron solo lanzamientos musicales, sino verdaderos territorios artísticos.
Modeselektor y una compilación distinta
Pasando a los lanzamientos recientes, uno de los discos que más me llamó la atención es Classics Vol. 1 de Modeselektor, el dúo alemán de música electrónica.
A primera vista podría parecer una compilación de grandes éxitos, pero no funciona exactamente así. En vez de reunir canciones conocidas sin más, Modeselektor toma composiciones de su catálogo y les da una segunda vuelta. No son simples remixes, tampoco versiones completamente ajenas, sino algo así como relecturas de sus propios temas.
Eso lo vuelve mucho más interesante que una compilación tradicional. Para quienes coleccionamos discos, los típicos “greatest hits” suelen ser poco atractivos, porque uno prefiere tener los álbumes originales. Pero en este caso hay una intención creativa distinta: revisar el propio material, deformarlo, reconstruirlo y presentarlo como algo nuevo.
Dictaphone: electrónica, jazz y paisajes sonoros
Otro lanzamiento que vale la pena mencionar es una reedición de Dictaphone, proyecto alemán que cruza electrónica, jazz y música de vanguardia.
Dictaphone trabaja en una zona muy particular: no es electrónica de pista ni jazz tradicional, sino una mezcla atmosférica, llena de texturas, silencios y paisajes sonoros. Su música parece construida desde pequeños fragmentos, respiraciones, instrumentos acústicos y procesamiento electrónico.
La reedición de Poems from a Rooftop permite volver sobre uno de esos trabajos en que la electrónica se acerca más al mundo del sonido que al formato canción. Es una música contemplativa, nocturna, muy visual, ideal para quienes disfrutan de artistas que se mueven en los márgenes entre el jazz, el ambient y la experimentación.
Squarepusher y Kammerkonzert: una sorpresa absoluta
Pero si hay un disco que realmente me sorprendió este año, ese es Kammerkonzert de Squarepusher.
Squarepusher es un músico británico asociado históricamente al drum and bass, al IDM y al sello Warp. En mi colección tengo uno de sus discos clásicos, Burningn’n Tree, un trabajo fundamental dentro de ese universo electrónico de fines de los noventa. Por eso, encontrarme con Kammerkonzert fue una sorpresa total.
El título ya entrega una pista: se trata de una especie de concierto de cámara. Squarepusher deja parcialmente de lado la electrónica más reconocible y construye un álbum con instrumentos acústicos, vientos, saxofón, piano y bajo. El resultado es difícil de clasificar.
Podríamos decir que es música electrónica tocada sin electrónica. O, más precisamente, música que conserva la lógica, la tensión y la complejidad de la electrónica, pero trasladada a un lenguaje instrumental cercano a la música de cámara y al jazz contemporáneo.
Squarepusher no es solo un productor electrónico: también es un bajista extraordinario. Y en este disco esa dimensión aparece con mucha fuerza. No se trata de un músico electrónico que agrega instrumentos como adorno, sino de alguien que entiende profundamente la relación entre ritmo, armonía, textura e interpretación.
Kammerkonzert me parece uno de los lanzamientos más fascinantes de lo que va de 2026. Quizás sea pronto para decirlo, porque todavía estamos en abril, pero cuando un disco sorprende de esta manera, uno lo sabe. Me pasó antes con The Smile: cuando escuché su segundo álbum a comienzos de año, sentí inmediatamente que sería uno de mis favoritos. Con Squarepusher me ocurre algo similar.
Este disco merece un análisis aparte, porque plantea una pregunta muy interesante: ¿cómo se puede hacer música electrónica sin usar los códigos evidentes de la electrónica? Esa tensión es justamente lo que vuelve a Kammerkonzert un trabajo tan especial.
Warp, IDM y el hilo invisible
Hay además un hilo que conecta varias de estas escuchas: el sello Warp y la historia del IDM. Squarepusher pertenece a esa generación de músicos que expandieron las posibilidades de la electrónica más allá de la pista de baile. Lo mismo ocurre con discos como Artificial Intelligence, compilación clave para entender cómo se empezó a gestar una electrónica pensada también para la escucha, la abstracción y la experimentación.
Ese es un tema que merece su propio video y su propio artículo: cómo Warp ayudó a construir un nuevo lenguaje electrónico, donde convivían el techno, el ambient, el electro, el jazz, el glitch y la música de club desarmada desde adentro.
Cierre
Este repaso deja claro que 2026 viene cargado de noticias, reediciones y lanzamientos interesantes. Madonna vuelve a mirar hacia uno de sus momentos más celebrados, el Record Store Day trae piezas atractivas para coleccionistas, Radiohead sigue expandiendo el universo visual de Kid A y Amnesiac, y la electrónica continúa encontrando nuevas formas de reinventarse.
De todo lo mencionado, mi mayor sorpresa personal hasta ahora es Squarepusher con Kammerkonzert: un disco arriesgado, extraño, virtuoso y profundamente musical.
Y quizás eso sea lo más estimulante de seguir escuchando música con atención: todavía hay discos capaces de descolocarnos. Todavía hay artistas que pueden cambiar de dirección y recordarnos que la música, cuando está viva, nunca se queda quieta.