El amor en el arte: de Dante a Radiohead

Querámoslo o no el amor y el sufrimiento son un hit y si le sumamos agonía y desprecio de la persona amada, el triunfo está -casi- asegurado. Desde el mítico viaje que tiene que recorrer Dante a través de los anillos del infierno, el purgatorio hasta llegar al paraíso y luego el punto culmine, o el grito de desesperación que tiene que realizar Thom Yorke en Creep, a su ángel que huye, están presente de alguna u otra forma el amor y el sufrimiento, o al menos dos caminos para llegar al mismo punto: alcanzar lo eternamente inalcanzable.

Hace un tiempo leí un libro relacionado con las gestaciones de todas las canciones de RadioheadRadiohead:The Stories Behind Every Song, donde el autor (James Doheny) hacía una simple analogía entre la Commedia de Dante, el tema Woman de John Lennon y Creep de Radiohead, explicando un poco la razón del éxito que conlleva el tema del sufrimiento. Me llamó la atención su comentario y me puse a estudiar los posibles lazos entre cuales podrían ser la relación entre la obra maestra del florentino y el tema que lanzó a la banda inglesa a la fama.

Comencemos por el italiano. Algunos estudiosos afirman que la Divina Comedia la esciribió Dante con el único fin de alcanzar a su amada Beatrice, mujer que como cuenta la leyenda vio sólo una vez en su vida y bastó para dejarlo “tocado” definiéndolo en términos simples.

Los estudiosos pueden seguir por años discutiendo detalles más detalles menos de las razones de su motivación o inspiración a escribir semejante obra maestra, yo me quedo con lo que me dicen los hechos y estos hablan de que la Commedia se escribió en el Duocento, en un clima donde reinaba el llamado Dolce Stil novo, un estilo que nació en la ciudad de Bolonia (cuyo primer exponente fuera Guido Guinizelli) pero que florenció, valga la redundancia, en Florencia con Cino da Pistoia, Cavalcanti y Dante entre sus exponentes más connotados.

El Stilnovo era “simple” -en términos modernos claro está-, era la exaltación del amor hacia la mujer, la búsqueda de la limpieza espiritual y del alma a través del amor, ya no el amor a los dioses paganos, ni a los héroes ni a los santos, sino que a la mujer. Así cada poeta tuvo su, digamos, doncella. Beatrice es a Dante como luego Laura sería a Petrarca, o como Uilises lo fue alguna vez a Homero.

Ahí no comenzó el amor obviamente, ni mucho menos la poesía, lo que si comenzó fue la literatura italiana o los primeros indicios de dejar atrás el latín para reemplazarlo por el idioma “vulgar” (el primer documento redactado en idioma vulgar que se conoce es El cántico de las creaturas de Francisco de Asis). También comenzó la tradición de la pasión desenfrenada de los poetas hacia la mujer como un símbolo de perfección, de ángel inalcanzable como también de sufrimiento. Si Helena había sido la culpable de tanta sangre derramada, ahora sería entonces la culpable de las lágrimas derramadas -porque la culpa de las desgracias de la humanidad pareciera “sospechosamente” siempre venir de ellas, sino basta remontarnos al mito de Eva-.

Decir que Dante alcanzó la gloria con su obra es poco, como también decir que la alcanzó solamente gracias a su amor a Beatrice, pero es el elemento que al menos sirve para el desarrollo de este artículo.

Luego de Dante vinieron muchos, pasando por Shakespeare, Goethe, Stendhal y un largo e infinito etcétera. Eso por el rumbo de la literatura, por el rumbo de la música tenemos otro largo etcétera, por ejemplo las óperas de Tristán e IsoldaMadama Butterfly por nombrar algunas. Así hasta llegar a nuestro tiempo, o explícitamente donde quiero llegar: Creep; la tragedia contemporánea por excelencia, por lo menos en el mundo del rock.

La canción Creep se lanzó en Inglaterra el año 1992, primero como single y luego en el disco Pablo Honey, en los dos casos fue un fracaso, fue en Estados Unidos donde logró el éxito y se convirtió -como afirma James Doheny en su libro- en un himno para la generación X, que incluso lo compara con el impacto que tuvo Smells like teen Spirit de Nirvana en la juventud americana y luego a nivel mundial.

Creep en sencillas palabras es una canción de estructura bastante convencional, compuesto de estrofa, puente, estribillo, strofa, puente, estribillo, e central (el grito agónico de Yorke), estrofa, puente, estribillo. En cuanto a los tiempos son 8, que se repiten incesantemente durante toda la canción. Las notas y los tiempos son tan simples que incluso yo la puedo tocar en guitarra (al menos la versión acústica).

En fin, es una composición simplísima en cuanto a su estructura y también en cuanto a la letra, pero llegó a ser el estandarte de los Radiohead hasta su disco Ok Computer, donde finalmente se pudieron olvidar de Creep que ya en ese entonces les apestaba y que incluso no deseaban interpretar más. En el documental Meetting People is easy se muestra una escena -clásica para los fans del grupo- de un recital donde el cantante asqueado del hit, no la canta y concede la voz al público, en un gesto de máxima repulsión hacia la que fuera en días pasados su puerta a la gloria.

Es interesante tomar este tema en particular como ejemplo, ya que no estamos hablando de un grupo que se especialice en canciones de este género “melodramático”, por llamarlo de algún modo, incluso se podría afirmar todo lo contrario, pero que por alguna razón tocaron el cielo con el tema que le dedicaron al amor y el sufrimiento producido por la mujer amada.

Y es que el sufrimiento es parte de todo ser humano, sobre todo cuando se es joven y sobre todo si la causa es el amor no correspondido.

Puede ser que nos sintamos representados en esos lamentos, o en esa no correspondencia amorosa, puede que las notas de creep, o algunos de estos versos:

“Tu eres tan malditamente especial

Pero yo soy un desgraciado,

soy un bicho raro

¿Qué diablos estoy haciendo aquí?”

Combinada con el grito agónico de Thom Yorke hacia el final diciendo “Ella está huyendo” hayan sabido amalgamar de manera perfecta el amor y el sufrimiento hasta llegar a las fibras emocionales del oyente de una generación con tendencia al lamento y el sufrimiento, donde no hay cabida para los héroes de ninguna clase. O que la idealización delirante de la joven Beatrice, aquella tarde en Florencia cerca del ponte Vecchio, nos haya ayudado a conocer una de las obras universales de la literatura.

Sea lo que sea, la tragedia y el amor venden y no hay nada que hacer contra eso, así seguirá siendo por los siglos de los siglos, y no creo que porque sea una materia simple y esencial sea fácil abarcarla, sino todo lo contrario, es una de las más difíciles, ya que novelas de amor, canciones románticas y poesías ya se han hecho hasta el hastío, pero son pocas las que quedan en el inconsciente colectivo, al menos por años, décadas o siglos como los dos ejemplos que en estas escuetas líneas han sido mencionados.

Rodrigo Ertti. 

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