Visita al museo de Toulouse Lautrec / Dani

Acá estoy

Finalmente en Albi Ville, después de un arduo recorrido en tren desde Marseille hasta Toulouse. En algún momento pensé que no lo lograría, ya que el camino asomaba continuas esperanzas de tormenta y nieve o situaciones familiares de un mes de febrero en Francia

Pequeño Albi, de calles angostas y paseos que se pierden en un laberinto.

Muchos bares y restaurantes, pero ningún lugar abierto, tardé varias horas en comer algo en un bar que, paradójicamente, fue en el primer lugar que descarté, frente al museo de Toulouse Lautrec, el motivo de esta visita.

Debo decir que el invierno, el puente y el río turbio que divide la ciudad en dos, le otorgaban un aspecto bastante desolador, pero no por eso menos bello.

Lautrec_A-Montrouge_Rosa_la_Rouge

Pero ese día no entré al museo, me dedique a la ciudad y a darle más expectativa al asunto. Al medio día siguiente llegué a tocar la perta de Henri, pero nadie abría, había unas cinco personas más congelándose de frío y yo con un pucho en la mano.

Diez minutos mas tarde y dos cigarrillos en el cuerpo, pagué estudiante solo por mi cara de buena niña y ya estaba yo adentro con cámara de fotos, unas hojas en blanco y un lápiz grafito.

Impresionante!, ya me lo esperaba, lo que no me esperaba era que no podía tomar fotos, logré algunas eludiendo hábilmente a los guardias, pero mi habilidad se acabó luego de 5 o 6 fotos en distintos lugares, luego que un guardia con cara de francés me detuviera.

Pero claro, no me sacó del lugar, sólo guardé mi cámara y saque mis hojas en blanco me puse a hacer viles copias de algunos rostros y mujeres que no podía evitar mirar. Como tenía todo el tiempo del mundo, me quede dando vueltas en ese lugar casi toda la tarde, seguida siempre por la mirada desconfiada de los guardias que no tenían nada mas entretenido que hacer que esperar a que tomara otra foto, cosa que nunca hice.

El lugar es bastante grande, y tiene un montón de pinturas y grabados de Lautrec, no tantas como esperaba, aunque faltaban algunas imperdibles como “Le lit” o “La Toilette” que están el museo de Orsay en Paris, el lugar estaba bien.

Tiene tres salas, la primera a nivel de la entrada, que son los inicios y uno que otro cuadro de reconocido interés público, como “Salón de la rue des Moulins” o “A la toilette: Madame Poupoule”, este último es uno de mis favoritos. Luego está la salade las profundidades, que tiene un pequeño espacio un poco más alto, donde hay obras pequeñitas, y solo me refiero a las dimensiones porque encontré allí una obra que no conocía y de la cual me enamoré (tampoco es que conozca toda su obra), “Femme Couchee”, amo la mayoría de las obras de este hombre, me fascinan en realidad, pero a esta chica no pude evitar mirarla por un buen rato, me detuve frente a ella y hasta la dibujé.

La planta más baja era la más famosa y la más grande, con aquellos carteles para el Moulin Rouge de tamaño gigante de Jane Avril o la Clownesse Cha-U.Kao.

Luego busqué una tercera sala, como anunciaba la entrada, subí, tome un ascensor, pero llegué nuevamente a la planta baja, como en un eterno retorno, pero bueno, me topé con una salita pequeña detrás del asiento del guardia, que tenía uno o dos cuadros más en tamaño pequeñito y no de los mejores y una vitrina con el bastón original de Henri partido en dos, mostrando una pequeña copa de 3 o 4 centímetros escondida en su interior.

Salú!

Por el pintor

Dani

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