El cielo sobre Berlín / Giuseppe Paganini

Respiro pero no huelo, la eternidad me ha enseñado que el aire frío me debería estar quemando los pulmones.

El viejo camina rápido y aprieta los brazos contra el cuerpo para calentar esos huesos antiguos, esa alma delgada, seca y delicada. Esta noche lo abrazaré y sonreirá por un momento, se quedará tranquilo, cerrará los ojos y pensará en el pasado y así se irá durmiendo de a poco. Soñará como no lo hace hace años. Mañana se despertará y sentirá el mismo peso, el mismo frío, la misma rabia y la misma tristeza que lo acompaña desde siempre.

No tengo derecho a sentir sabores, no fui creado con ese privilegio.

La lluvia no entorpece los movimientos del joven en la acera. Corre con una velocidad frenética en dirección a su casa. Lo he seguido todo el día. Le cuesta abrir la puerta, sus manos tiemblan y la llave no logra encontrar su destino. Una vez dentro se dirige al salón y coge un lápiz, escribe una carta sin destinatario, las palabras se abalanzan, caen una detrás de otra depositándose en un papel que debería haber mantenido su blancura. Este es mi momento, me acerco y apoyo una mano sobre su hombro. El chico se detiene por unos segundos, su euforia se aplaca. Respira hondo y mira fijamente lo que ha escrito, una lágrima cae sobre la última palabra. La tinta se disuelve y se expande. Mientras me quedo mirando como la palabra Adiós va desapareciendo el chico ya ha saltado por la ventana.

Toco pero no siento, mañana despertaré humano.

Hace dos horas que estoy sentado aquí, tú duermes y yo te miro. El ritmo de tu respiración evoca melodías antiguas, tan viejas que ningún hombre jamás las escuchó. Muchas veces sentí una cierta cercanía con tu género, pero nunca como hoy. Esta noche tomaré la gran decisión, prefiero morir contigo que vivir para siempre. Te abrazo y tu sonríes, sueñas con momentos felices, sueñas conmigo. Mañana me despertaré y sentiré frío, me levantaré del suelo y me fumaré un cigarro. El humo llenará mis pulmones con su calor agobiante, luego caminaré por las calles de esta ciudad congelada. Caminaré hacia tu casa, hacia ti. Tocaré tu puerta y me abrirás. Te abrirás a mi. Te tomaré una mano y sentiré tu calor. Lloraré y tu me abrazarás, finalmente me quedaré dormido y soñaré con momentos felices, soñaré contigo.

Ahora siento, te siento a ti.

 

cielo3

El Cielo Sobre Berlín (1987).

Título alternativo: Las Alas Del Deseo

Título Original: Der Himmel über Berlin

Director: Wim Wenders

Protagonistas: Bruno Ganz y Solveig Dommartin

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