Libros: Inquisiciones / otras inquisiciones / J.L. Borges.

Este libro es el tratado literario de Borges, o mejor dicho la recopilación de sus ensayos más claros en lo que se refiere a gustos literarios, crítica y percepción de la literatura, el tiempo y la filosofía.

Claro está que este no es el único que se puede considerar como su tratado personal, ya que casi toda la obra de Borges es una verdadera enciclopedia de literatura, o donde nos deja en cada palabra una clase magistral de literatura: pasando por su poesía, sus cuentos y sus ensayos que poseen un límite difuminado entre sí, lo que hace difícil definir o encasillar cualquiera de sus escritos, ya que un ensayo puede pasar a ser un cuento o un análisis filosófico o un poema puede pasar a ser un ensayo o un tratado de literatura.

inquisicionesLeer a Borges es leer la tradición  rioplatense, la literatura antigua, la filosofía, la cultura inglesa, la germánica, los novecientos mil libros que poseía la biblioteca de Buenos Aires el año en que él asumió el cargo de director, los infinitos libros de la biblioteca de babel. En fin, leer a Borges es leer la literatura Universal.

En este libro se recopilan dos grupos de textos o ensayos escritos por Borges en diferentes épocas, el primero en 1925 y el segundo en 1952. El primero fue escrito en los años del ultraísmo cuando Borges era un poeta moderno, este fue entonces su primer libro publicado en prosa, del cual sólo se editaron 500 ejemplares (y que no se reeditó sino hasta la década de 1990).

En estos años – la década de 1920- su influencia estuvo marcada por el café colonial (Madrid) donde se reunían los poetas españoles cada sábado en la tertulia del intelectual sevillano Rafael Cansinos Assens, también era el tiempo en que participaba y fundaba diversas revistas en Buenos Aires, el mismo tiempo que Borges se declaraba el primer latinoamericano en hojear las páginas del Ulises de Joyce (publicado en París en 1922) pero que admitía que no lo había terminado, ya que contó con pocos minutos con el libro en sus manos, tiempo que le bastó para comprender que estaba frente a una obra maestra. Sobre estos temas y muchos más nos cuenta un joven Borges y sobre todo de autores argentinos, españoles e ingleses.

Sería injusto rescatar algunos ensayos ya que todos son merecedores de alta estima, pero con motivo de rememorar los que me parecieron más interesantes, resalto el dedicado al Ulises de Joyce que mencioné anteriormente; “Después de las imágenes” donde hace un fugaz repaso por la poesía y la significación de la metáfora y deja entrever con el título el énfasis o recriminación a la poesía moderna o “visual” haciendo una breve mención hacia el final del poeta Vicente Huidobro; “Examen de metáforas” donde desmenuza y define la metáfora en poesía como pocos son capaces de hacerlo, la capacidad de concentrar tanta información en unas cuantas páginas es un don que el autor del Aleph gozaba con creces;  terminando sus primeras inquisiciones nos regala dos textos maravillosos, el primero relacionado con el expresionismo, tildando como “una discordia en la literatura germánica”, también comenta sobre su formación y su relación o influencia con los judíos alemanes y la primera guerra o los factores que se retroalimentan entre esta vanguardia y tales acontecimientos; el segundo es “Ejecución de tres palabras” donde el maestro da una cátedra no de poesía ni de literatura si no de lenguaje, toma las palabras “inefable, misterio y azul” y explica como las han masacrado y mal utilizado algunos o muchos poetas modernistas, para lo cual decide lanzar estas palabras tajantemente a la hoguera.

La segunda parte o las “Otras inquisiciones” duplican en páginas a su antecesor y es en pocas palabras un fluir incesante de sabiduría, comenzando por el mítico relato “La muralla y los libros” donde cuenta la historia del primer emperador chino Shih Huang Ti quien enviara a construir la muralla china y quien también mandó a quemar todos los libros anteriores a él. Este majestuoso relato es solo un atisbo de lo vendrá en las páginas siguientes, donde en cada uno de los textos se aprecia un Borges maduro, dueño de una elocuencia inigualable, la que ocupa para confundirnos en un relato que comienza como ensayo, que luego deriva a cuento, pasando por retazos filosóficos, como “la flor de Coleridge” o el “sueño de Coleridge”. Luego se despacha una serie de análisis a diversos escritores anglosajones como Oscar Wilde (que lo acompaña desde su iniciación literaria, cuando a los doce años tradujo para un periódico bonaerense El príncipe feliz), Chesterton, Keats, Fitzgerald (Edward Fitzgerald, el poeta inglés, no el novelista norteamericano), pasando por el Quijote o Pascal, dos de sus altares literarios y así diferentes nombres de la literatura universal.

En casi 400 páginas somos testigos del tratado de J.L.Borges, lo que le agradaba y lo que no le agradaba, y además tenemos una fiel radiografía de lo que pensaba en sus inicios y ya como autor consolidado, básteme mencionar que el autor pasó de ser un fiel modernista / vanguardista  y ser el estandarte del ultraísmo en Argentina, tal como lo fuera Juan Emar en Chile, para más tarde arrepentirse de todo ese pasado que buscaba la mecanización y la experimentación en vagas metáforas y alegorías, o al menos le resta importancia a ese periodo de su vida y se afana el resto de su trayectoria en imitar a los clásicos e impregnarlos en sus páginas, traer el pasado al presente o mas bien decir que no hay límites entre pasado y futuro, todo esto era justamente lo contrario a las vanguardias en las que él había participado activamente. Pero esto es un indicio más que nos habla sobre un Borges que supo moverse por diferentes corrientes, mares y vientos, para finalmente llegar al canon de las letras no castellanas sino universales.

Un libro recomendable para todo admirador de la buena literatura o para quien desee aprender más sobre uno de los autores más completos del siglo XX, como también para el que quiera aprender de los clásicos y ver una mirada particular de ciertos temas recurrentes en el arte, como el tiempo, las influencias literarias, los sueños y la poesía.

Quizá la historia universal es la historia de unas cuantas metáforas. Bosquejar un capítulo de esa historia es el fin de esta nota.

Seis siglos antes de la era cristiana, el rapsoda Jenófanes de Colofón, harto de los versos homéricos que recitaba de ciudad en ciudad, fustigó a los poetas que atribuyeron rasgos antropomórficos a los dioses y propuso a los griegos un solo Dios, que era una esfera eterna. En el Timeo, de Platón, se lee que la esfera es la figura más perfecta y más uniforme, porque todos los puntos de la superficie equidistan del centro…

Fragmento inicial del texto La esfera de Pascal.

 

Título: Inquisiciones Otras inquisiciones

autor: Jorge Luis Borges

Año de publicación: 1925/1952, reeditado y compilados como un solo libro en 1994

Editorial: Editorial sudamericana S.A. con acuerdo de Random House Mondadori S.A. bajo el sello

Debolsillo.

páginas: 389

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