Ni siquiera Borges leyó el Ulises de Joyce

Sabido es que el libro menos manoseado de cualquier biblioteca es el Ulises de Joyce, por no decir menos tocado, por no decir menos leído, a esto claro hay grandes excepciones como la de Vila-Matas y como… la de Vila-Matas por supuesto.

El Ulises de Joyce comparte la suerte de otras obras universales como En busca del tiempo perdido o La Biblia, textos que ningún humano ha leído jamás de corrido o al menos no por gusto. Con esto obviamente me ganaré gratuitamente más de un detractor, pero contento estoy que en mi lucha no estaré solo, me acompañará el gran Borges.

En su libro Inquisiciones publicado el año 1925, Borges escribía sus primeras líneas en prosa, ya que en ese tiempo se dedicaba por completo a la poesía y nos regaló sus extraordinarias “inquisiciones”, que no son mas que un puñado de críticas, mini ensayos o simplemente comentarios de sus autores y obras más queridas o de lo que estaba en boga en ese tiempo.

Una de esas “inquisiciones” está dedicada a la obra cumbre del insigne escritor irlandés James Joyce, tan admirado por tantos autores como Bolaño, Calvino o el mismo Borges sin ir más lejos. El Ulises de James Joyce fue alabado por casi todos los autores de su época, estudiado y analizado hasta nuestros días, pero lo extraño del texto de Borges resale a la fecha en que el autor argentino hace sus comentarios, ya que sería pocos años después de su publicación en Paris, ya que en Irlanda y otros países fue rechazado por sus tonos eróticos. Razón por la cual además, existían muy pocas ediciones en su tiempo. Incluso Borges inicia su texto con las siguientes palabras:

“Soy el primer aventurero hispánico que ha arribado al libro de Joyce”

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El Ulises en su edición original.

De cualquier otro autor que no fuera Borges dudaría de tal afirmación, pero bien es conocido del ojo crítico y agudo de Borges, que conocía a los escritores expresionistas antes que nadie en Hispanoamérica, incluso tradujo al español a más de uno, entre ellos a Kafka, o que dio a Fauklner palabras de elogio antes que siquiera la madre de Fauklner supiera que su hijo era escritor, disculpando la exageración de mis palabras.

Pero la genialidad en todo esto, o por lo menos para mi, más allá de lo precoz de sus elogios para la obra de Joyce, recala en que Borges fiel a su autenticidad y sinceridad (esa misma que le trajo tantos enemigos en vida y que quizá le costaron el Nobel) hace la siguiente declaración:

“Confieso no haber desbrozado las seiscientas páginas que lo integran, confieso haberlo practicado solamente a retazos y sin embargo se que lo es, con esa aventura y legitima certidumbre que hay en nosotros, al afirmar nuestro conociiento de la ciudad, sin adjudicarnos por ello la intimidad de cuantas calles incluye.”

En otras palabras, está diciendo que no es necesario leerse un mamotreto de 800 páginas (en castellano) para decir que sabe que está parado frente a una obra maestra, como así uno no tiene que conocerse todas las calles de Dublín, Trieste o Paris para decir que las conoce y las encuentra ciudades bellísimas.

Sabemos que Borges no era un gran lector de novelas, por lo cual creo muy probable que jamás leyó el Ulises en toda su extensión, en el fondo la excusa que da que no le fue posible llevarse el libro para Argentina, de seguro fue una excusa que perduró hasta sus últimos días, él prefería leer poesía, le encantaba leer enciclopedias y ver mapas antiguos, como de seguro le hubiese encantado navegar por internet si hubiese vivido en nuestro tiempo, pero eso ya son elucubraciones. A Borges le encantaba la tenacidad, la rapidez, agudeza y lo concreto, razón por la cual algunos piensan que nunca escribió un texto de mas de diez páginas como afirma Piglia, aunque Piglia  lo ve por el lado que era un perfeccionista incansable, por ende nunca podría haber escrito una novela o un cuento largo.

En fin, se pueden hacer muchas lecturas de este texto de Borges sobre el Ulises, pero que sin duda entendió el libro mejor que nadie, ya que lo comenta con un conocimiento cabal, como si lo hubiese leído mil veces y se lo supiera de memoria, pero no dejo de encontrar anecdótica la afirmación o mas bien dicho declaración, de que no se lo leyó por completo.

Y les dejo el último comentario de Borges que de seguro sacará mas de una carcajada en algún lector, que resume el Ulises de una manera magistral, quizá el mejor resumen que jamás alguien haya escrito desde su publicación el año 1922, aunque debo admitir que lo más seguro es que haya sido corregido por el mismo Borges años después, pero eso se lo dejaré a los filólogos.

“Si Shakespeare -según su propia metáfora- puso en la vuelta de un reloj de arena las proezas de los años, Joyce invierte el procedimiento y despliega la única jornada de su héroe sobre muchas jornadas de lector. (No he dicho muchas siestas).”

Borges conferencia.jpg
Jorge Luis Borges en su conferencia magistral sobre James Joyce.

Rodrigo Ertti.

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