Fundación Querini Stampalia, una obra magistral de Carlo Scarpa

Día domingo en Venecia, una fría tarde de enero en el norte de Italia, las calles casi vacías esperan sigilosamente la llegada del carnaval en la ciudad de los canales. A unos pocos pasos de piazza San Marco, tomando un camino serpenteante y siguiendo unos pequeños letreros, llegamos a la Fundación Querini Stampalia, una de las obras maestras del arquitecto italiano Carlo Scarpa.

Carlo Scarpa fue uno de los arquitectos del movimiento moderno renombrados en Europa a mediados del siglo XX, a mano del hormigón armado, el vidrio y el acero, supo estampar con una gran dosis de originalidad, su impronta en diferentes edificios a lo largo de toda Italia. Entre sus proyectos más reconocidos están el museo de Castelvecchio en Verona, la tumba Brion en Treviso y en Venecia, su ciudad natal, el museo de la Olivetti y el edificio que visitamos hoy: la Fundación Querini Stampalia.

Por su origen veneciano, Scarpa tuvo una particular visión de la arquitectura, que podríamos denominar como irregular, laberíntica y plagada de detalles, elementos característicos de la Serenissima y obviamente una singular apreciación del uso del agua como un material más en sus proyectos.

A inicios de los años 60 la fundación Querini Stampalia le pidió a Scarpa que remodelara la primera planta del palacio cinquecentesco, ya que el primer nivel sufría las constantes inundaciones debido al fenómeno del “acqua alta”, que amenaza permanente la isla de Venecia, sobre todo en los meses de noviembre y diciembre (temporada de otoño).

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Tenemos la suerte que hoy el palacio está casi vacío, excelente oportunidad para apreciar los detalles constructivos, las vistas y sobre todo el jardín, un lugar para disfrutar de la paz que da el sonido del agua, un verdadero mantra que nos ayuda a relajarnos y disfrutar del paisaje.

El arquitecto italiano restauró la fachada del palacio, cambió el acceso principal, otorgándole un nuevo puente de acceso y ubicándolo en lo que era una ventana, para alterar la fachada lo mínimo posible. De hecho la leyenda cuenta que tuvo que convencer personalmente al alcalde de la ciudad para que lo dejara construir este puente, ya que son muy pocos los puentes modernos que posee la ciudad. finalmente logró su aprobación, porque seguía la linea de los puentes venecianos, ojalá a Calatrava le hubiesen puesto los mismos problemas.

También eliminó algunos muros que no pertenecían a la estructura original para limpiar el espacio de la galería de exposiciones. Para resolver el problema del agua, lo que hizo fue aceptar el ingreso de esta, pero controlándola con una especie de canalización y con la incorporación de un puente que se eleva por unos centímetros del pavimento original y que genera un recorrido por los tres recintos de la primera planta, uno de estos da hacia la sala de exposiciones, que era el lugar más perjudicado por las inundaciones.

La zona del jardín estaba totalmente abandonada, para su diseño el arquitecto se inspiró en los jardines japoneses, levantó el terreno aproximadamente un metro e hizo un sistema de canalización de las aguas, además de diseñar una pileta donde confluyen todos los senderos de agua, generando una verdadera obra de arte con lo que antes era un espacio muy deteriorado.

El sector rehabilitado y restaurado por Scarpa, comprende las zonas de ingreso al museo y la biblioteca de la Querini Stampalia. Todo el edificio del 1500, fue donado por el último conde de una de las familias más ricas de Venecia en el siglo XVIII, al comune (municipio) de su ciudad, a causa de no poseer herederos. Palacio que ahora es administrado por la fundación que lleva el nombre de la familia del conde.

El trabajo de Carlo Scarpa en la fundación Querini tiene un gran simbolismo arquitectónico, debido al contraste entre materiales nuevos y antiguos, la unión del cemento con el mármol, el oro con el fierro o el ladrillo y el vidrio, generan espacios perfectamente logrados, si le sumamos el juego que genera con el agua, más su delicado tratado por los más mínimos detalles, nos da un resultado cercano a la perfección. Una arquitectura que como relata Tobia Scarpa, su hijo -también arquitecto- en el documental “Hortus conclusus” no se puede dar en nuestros días, donde los tiempos, el trabajo y sobre todo el amor por los detalles han cambiado totalmente.

Una obra maestra de la arquitectura italiana, de mano de uno de los arquitectos más originales, geniales y conmovedores del siglo XX.

Carlo Scarpa / Fondazione Querini Stampalia from indibur on Vimeo.

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indibur.

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