Libros: 2666 / Roberto Bolaño

Roberto Bolaño gozó en vida del reconocimiento del mundo literario a nivel internacional, comenzando en España, que fue donde vivió y publicó la mayoría de sus novelas y que luego se fue expandiendo hacia Latinoamérica. México fue el portal para su literatura, ya que el nexo entre el escritor y este país siempre fue demasiado importante, por vivir su adolescencia en el país norteamericano. También porque su obra en vida más importante fue Detectives salvajes, donde cuenta sus anécdotas que nacen en este país, junto al que fuera su amigo de la vida, el poeta mexicano Mario Santiago (Ulises Lima en la novela).

Su nombre comenzó a conocerse con la novela Literatura nazi en América, pero fue Detectives salvajes quien le abriría las puertas de la fama mundial, cambiando de editorial a Anagrama, una de las más prestigiosas de España y marcando un antes y un después en su literatura. Con esta novela consiguió el premio Jorge Herralde (editor de Anagrama) de novela y el Rómulo Gallegos de novela, el premio más importante de literatura de Venezuela. Pero no sería Detectives salvajes, sino otra obra la que lo consagraría y lo elevaría al firmamento de los escritores latinoamericanos y universales. En sus últimos años de vida, comenzó a escribir su obra más importante, más ambiciosa y la que de alguna manera, reuniría toda su literatura en una sola novela. Con una salud deteriorada, emprendió un trabajo que aspiraba, sería una especie de seguro de vida para su familia, algo que les dejaría una comodidad económica, la que a él siempre le costó tanto conseguir en su vida.

2666 novel

Así fue como se enfocó sus últimos años a escribir 2666, una obra que lo devuelve a las tierras mexicanas para inspirarse en ellas o más bien dicho en un complejo acontecimiento que en una de sus localidades viene sucediendo hace ya más de dos décadas, los numerosos crímenes de mujeres de ciudad Juarez, ciudad encarnada en la imaginaria localidad de Santa Teresa en 2666. En torno a este particular hecho gira la novela, como también en torno a la figura de un enigmático escritor alemán, que no deja verse en público, que no asiste a las ceremonias de premiación y que se escabulle del mundo, tal como se escabulló Bolaño, siempre viajando a nuevas tierras, buscando un sitio tranquilo y alejado del bullicio urbano, que le permitiera hacer lo que a él más le gustaba, leer y escribir. La figura de este enigmático escritor llamado Benno von Archimboldi, y la búsqueda que hacen algunos de sus más fieles seguidores, se entremezcla con los crímenes de mujeres de Santa Teresa, no teniendo relación directa entre el nombre del escritor con los asesinatos masivos, pero siempre tocándose tangencialmente dentro de la novela, o mezclándose ciudades, lugares, nombres e historias que irán dando vida a una novela de 1121 páginas.

Un volumen arduamente extenso, pero que en rigor se hace poco, por tan dinámica narrativa y que Bolaño en un principio deseaba dividirlo en cinco volúmenes, pero que al final su editor decidió lanzarlo en un solo tomo, como muestra de la ambición de la obra, y como de seguro lo habría querido Bolaño, una vez terminada y a punto de salir su publicación. Aunque el libro gira alrededor de estos dos grandes temas, la del escritor y la de los crímenes, no se puede hablar de un argumento central, ya que como en cualquier obra de Bolaño, esta obra posee cientos de argumentos, miles de argumentos, relatos y subrelatos que se muestran aquí con mas fuerza que en ninguna de sus novelas. Aunque la estructura, lo que afirma a estas historias son estos dos grandes hechos, como dos grandes soles para una sola galaxia, la que gira y se alimenta de estas fuentes de energía narrativa.

La estructura de la novela está repartida en cinco capítulos o partes, el primero dedicado esencialmente a cuatro amigos, críticos de literatura y especializados en la obra de Archimboldi.
La segunda parte le pertenece a un escritor chileno, que vivió en España y que recaló en Santa Teresa, en la frontera del país mexicano con Estados Unidos, Amalfitano es según yo, una interpretación de Bolaño, pero con un giro en su destino, un camino paralelo al que hubiese seguido el escritor, un camino directo al fracaso que lo hubiera dejado desolado frente a los desiertos mexicanos y a una gran amargura de no haber conseguido lo que finalmente consiguió. La tercera parte trata de la vida de un periodista americano que viaja a Santa Teresa a cubrir una pelea de boxeo, tema que no era el suyo pero debido a la repentina muerte del encargado de deportes, se ve obligado a cubrir para su revista. En esta cuidad se verá involucrado en una serie de historias y que lo llevarán a vincularse sentimentalmente con la hija de uno de los personajes importantes de la obra. Luego en el cuarto capítulo encontramos la sección más extensa de la novela, dedicada con lujo de detalles a los crímenes de ciudad Juarez, datos que los consiguió Bolaño con un cronista de policiales de México, quien lo ayudó a agrupar los datos de tantas mujeres asesinadas, algunas violadas, muchas de las cuales nunca tuvieron sus muertes justicia hasta hoy y que de alguna manera la obra les devuelve un poco, parte de esa justicia al ser recordadas. Para llegar a la parte final y más entretenida a mi juicio, la vida de Hans Reuter o Beno von Archimboldi.

La obra 2666 es una obra inacabada e inacabable como afirma el escritor Ignacio Echeverría, ya que Bolaño murió antes de terminarla, acción que le da aún mas misterio a la novela, que deja las puertas abiertas y un sin fin de preguntas sobre lo que pasará en el transcurso futuro de la novela. Pero finalmente nos damos cuenta que la obra, es como la vida misma, donde las historias no tienen un principio y un fin como en las novelas o en el cine, sino que son ciclos donde se desarrollan historias, algunas que no acabarán jamás, como pasa con 2666.

Tal fue el éxito de esta novela, que fue llevada al teatro, por una compañía catalana, con gran respuesta del público de Barcelona, público que respetó y que sigue respetando la figura de Roberto Bolaño.

Hace poco tuve la suerte de visitar la Iglesia de la Sagrada familia en Barcelona, una obra inacabada, que por años se está construyendo y me hizo rememorar a 2666. Compararla, por que no, con la grandeza de tal edificio, ya que la novela póstuma de Bolaño es un Universo lleno de historias, anécdotas, personajes y de detalles, como lo es la emblemática Iglesia catalana. Analogía que me atrevo hacer, ya que pienso en que hay obras que dan ganas de que permanecieran inacabadas, porque eso les da cierto rasgo particular, una fuerza potencial invisible y a la vez cierta imperfección que las hace acercarse aún más a la perfección. Rasgos que sólo pueden contar las grandes obras hechas por la mano del Hombre, pero que sin embargo, dan la sensación que estuvieran creadas por una mano divina.

“Ya sabía que escribir era inútil. O que sólo merecía la pena si uno está dispuesto a escribir una obra maestra” (2666, página 984).

Título: 2666
autor: Roberto Bolaño
editorial: Anagrana
año de publicación: 2004
páginas: 1121

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